
Candido Jóceres contó que de sus viajes aprendió mucho. Estuvo sin latir su corazón por unos minutos, mientras él aparecía como flotando en un lugar sin nada, donde sus seres queridos ya sin cuerpo, lo esperaban. Descubrío el hombre que al acercárseles no le hablaban, le susurraban, y susurrando le dijeron: Todavia no Candido, todavia no.
1 comentario:
Todos tenemos un Norte. Hay quien lo llama hogar, familia, amor, amigos. No importa. Puede ser un lugar, una persona, o una idea... o el lugar donde dejaste una idea, y que aunque ya hayan pasado años, sabes que la tenes que pasar a buscar.
Es ese momento, ese sueño, esa persona con su sonrisa, ese olor, o ese paisaje que siempre nos trae ( o nos lleva ) de vuelta...Tal vez el Norte no sea ese lugar en el que se está la mayor parte del tiempo, sino que uno pasa tiempo en ese lugar sólo para tomar envión y llegar a su Norte.
Hay Nortes que no existen en el mundo real, hay Nortes que son muy básicos...pero uno no puede juzgarlos. Hay Nortes que se construyen día a día, que “se van viendo”, hay Nortes que se niegan durante mucho tiempo, hasta que logramos verlos...en el momento en el que están más lejos.
Yo no sé cuál será su Norte, sólo espero que sea cerca, y que de cada ida vuelvan. Lo importante es ser feliz, en cualquier punto cardinal...en el camino, en el trayecto. Y saber llegar, saber volver, y en ese regreso también ser feliz.
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